DESAFÍO DEL AMOR DÍA 20: EL AMOR ES
JESUCRISTO
Mientras aún éramos débiles, a su
tiempo Cristo murió por los impíos.
(Romanos 5:6)
La
reflexión y el desafío de ayer nos llevaron a esta conclusión. Por fortuna, es
una conclusión con la cual puedes vivir: hoy, mañana y para siempre. Jesús ha
venido a buscarte y a salvarte (Lucas 19:10). Todas las cosas en las que has
fracasado, cada minuto que malgastaste intentando arreglar las cosas a tu
manera... todo puede perdonarse y restaurarse al colocar tu vida en manos del
que te la dio primero. Quizá nunca lo hiciste. Entonces, hoy es tu día.
"Ahora es el tiempo propicio; he aquí, ahora es el día de la
salvación" (2 Corintios 6:2). Quizá lo hiciste hace años} pero te has alejado
mucho de tus raíces espirituales. Entonces, "arrepentíos y convertíos,
para que vuestros pecados sean borrados, a fin de que tiempos de refrigerio
vengan de la presencia del Señor" (Hechos 3:19)-Aun si Cristo es tu estilo
de vida y nunca dejaste de caminar en comunión con Él, los siguientes pasajes
de las Escrituras serán un renovado motivo de gratitud por todo lo que ha hecho
por ti.
La Biblia dice que somos
pecadores desde que nacemos, desde el momento en que llegamos al mundo.
"He aquí, yo nací en iniquidad, y en pecado me concibió mi madre"
(Salmo 51:5). "Todos nosotros somos como el inmundo, y como trapo de
inmundicia todas nuestras obras justas" (Isaías 64:6). Dios no envía al
infierno a personas inocentes. Lo merecemos. Sencillamente, no podemos ser lo
nucientemente buenos como para vivir con un Dios puro y santo. Sin embargo,
"Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio
de Él" (1 Juan 4:9). "Aunque existía en forma de Dios, no consideró
el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo
tomando forma de siervo [...] Se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta
la muerte, y muerte de cruz" (Filipenses 2:6-8). "Él mismo llevó
nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y
vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados" (1 Pedro
2:24). Por su muerte, Él invalidó la idea de que no mereces ser amado y no
tienes valor. Si alguna vez te sientes de esa manera, no estás mirando la cruz.
Allí, Él probó su amor por ti. No se puede comprender por completo un amor
semejante. "A duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal
vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con
nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros" (Romanos
5:7-8). Este amor tampoco se puede ganar. "Porque la paga del pecado es
muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor
nuestro" (Romanos 6:23). "Porque por gracia habéis sido salvados por
medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras,
para que nadie se gloríe" (Efesios 2:8-9). Es necesario recibirlo.
"Si confiesas con tu boca a Jesús por Señor, y crees en tu corazón que
Dios le resucitó de entre los muertos, serás salvo; porque con el corazón se
cree para justicia, V con la boca se confiesa para salvación" (Romanos
10:9-10). Y cuando te apropias de esta nueva vida y este nuevo amor, eres libre
para amar con una capacidad que nunca antes tuviste. "En esto conocemos lo
que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también
nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos [...] Y éste es su
mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos
los unos a los otros, pues así lo ha dispuesto" (1 Juan 3:13-23 NVI).
"El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor" (1 Juan 4:8).
Él estuvo
dispuesto a amarte aunque no lo merecías, aún cuando no correspondiste a ese
amor. Pudo ver todos tus defectos y tus imperfecciones y aún así eligió amarte.
Su amor hizo el mayor de los sacrificios para satisfacer la mayor de tus
necesidades. Como resultado puedes (mediante su gracia) caminar en la plenitud
y la bendición de su amor. Ahora y para siempre. Esto significa que ahora
compartes este mismo amor con tu cónyuge. Puedes amar aún cuando no te ame.
Puedes ver todos sus defectos y sus imperfecciones y aún así elegir amarlo. Y
aunque no puedes satisfacer sus necesidades al igual que Dios, puedes
transformarte en su instrumento para satisfacer las necesidades de tu cónyuge.
Como resultado, él o ella podrá caminar en la plenitud y la bendición de tu
amor. Ahora y hasta la muerte. El verdadero amor solo se encuentra en Cristo. Y
luego de recibir su regalo de nueva vida al aceptar su muerte en tu lugar y el
perdón de tus pecados, por fin estás listo para poner en práctica el desafío.
El
desafío de hoy
Atrévete
a tomarle la palabra a Dios. Atrévete a confiar en Jesucristo para la
salvación. Atrévete a orar: "señor Jesús, soy pecador; pero has demostrado
tu amor por mí al morir para perdonar mis pecados, y has probado tu poder para
salvarme de la muerte mediante tu resurrección. Cambia mi corazón y sálvame con
tu gracia".
__Haz una
marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. Escribe tu experiencia.
Aunque solo renueves tu compromiso de recibir y expresar el amor de Dios, ¿qué
te ha mostrado Él hoy?
En su amor y en su compasión los redimió. (Isaías 63:9)
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